Guía para refrescar tu hogar ahorrando energía y dinero
- Movida Verde

- 26 dic 2025
- 2 Min. de lectura
El calor del verano no tiene por qué ser sinónimo de facturas de luz elevadas. Con una estrategia inteligente de aislamiento, ventilación y uso de electrodomésticos, puedes mantener un ambiente confortable de manera más económica y amigable con el ambiente.
La clave: aislamiento y control solar
La forma más eficiente de ahorrar es evitar que el calor entre. La radiación solar a través del vidrio es la ganancia térmica más intensa del verano. Bajar persianas o cortinas del lado del sol disminuye ese aporte. Si tienes la opción, coloca un toldo o malla de media sombra, que evita que la radiación solar golpee directamente el vidrio o la pared. Esto puede reducir la temperatura interior en varios grados sin gastar nada. Revisar y colocar burletes en puertas y ventanas ayuda mucho, ya que las fugas son un punto crítico de pérdida de frío o ganancia de calor. Sellar estos puntos es una inversión mínima con gran impacto en el ahorro energético.
Ventilación cruzada por horarios
Ventilar no es solo abrir ventanas; es hacerlo en el momento justo. Aprovechá las horas frescas (temprano en la mañana y de noche) para abrir ventanas opuestas y generar corriente. Esto renueva el aire, barre el calor acumulado y reduce la temperatura de arranque del día. Un truco adicional es colgar una sábana húmeda en una ventana abierta, al pasar el aire, la evaporación del agua baja la temperatura del aire que entra.
Refrigeración
Si necesitas refrigeración, que sea de forma inteligente. El ventilador mueve el aire y mejora la sensación térmica con un consumo muy bajo. Ubicalo para que circule sobre vos, no contra objetos. Podés colocar un recipiente con hielo y sal gruesa delante para un enfriado puntual del flujo.
Si usás aire acondicionado, limpia los filtros cada mes en temporada: un filtro sucio reduce caudal y obliga al compresor a trabajar más. Ajustá a 24–26 °C y combiná con ventilador: por cada grado que bajás de más, el consumo puede subir hasta 5%. Cerrá ambientes que no usás así se reduce el espacio a enfriar.
Otros consejos
Cocina inteligente: Cociná temprano o de noche. Usá olla con tapa y evitá largas cocciones al mediodía.
Refrescá tu Cuerpo: Una ducha corta de agua tibia o fría reduce tu temperatura corporal.
Textiles y superficies: Vestite con ropa ligera y de algodón. Usá telas claras y despejá superficies para que el aire circule.
Heladera y freezer: Ajustá la heladera a 4 °C y el freezer a −18 °C; temperaturas más bajas no enfrían mejor, solo consumen más. Dejá espacio detrás del condensador para ventilar y revisá burletes. Una heladera ordenada y con envases cerrados pierde menos fríocada vez que la abrís.
Stand-by y cargadores: Apagá equipos y desenchufá cargadores que no uses. Son micro-consumos que reducen el calentamiento interno por aparatos en reposo.
Son cambios simples que mejoran el descanso, reducen el estrés térmico y cuidan nuestra economía. Probá estos pequeños cambios y fíjate cómo se siente tu casa en la tarde. Frescura inteligente para un verano más disfrutable.
Bioq. Inés Tiscornia



